Florence Muller va a aparecer muy a menudo próximamente en las revistas, a tenor de los reportajes que le han hecho estos días que ha pasado en Madrid. Es la comisaria de la exposición YSL, y comienza a preparar otra sobre Christian Dior.
Participa también en las performances que organiza su marido, el artista Goran Vejvoda. Recomiendo visitar su página, que crea un espacio de silencio en un cuadrado: sí, algo tan sencillo como un cuadrado blanco dibujado sobre un fondo negro acota el espacio y lo cierra al ruido ambiente. El origen de este descubrimiento se encuentra, como tantas cosas de origen perdido, en una experiencia de su infancia: brazos en alto, con un palo en cada una, creaba un cuadrado imaginario del que sólo son visibles los dos lados.
Es además un fotógrafo arriesgado: les encanta relatar los reportajes clandestinos que ha realizado en lugares donde está prohibido tomar fotografías que luego han sido utilizados por los mismos censores (por ejemplo, cuando estaba recién estrenada la tienda londinense Dover Street Market).
No me gusta hablar de parejas singulares, pues en cualquier momento pueden dejar de serlo, pero estaba apunto de definirles así.